lunes 23 de noviembre de 2009

EL NUEVO HOMBRE POLÍTICO

La política es un acorazado, un gran buque que en su esencia es la lealtad, el honor, la disciplina, el coraje y la inteligencia. Pero cuando este buque es comandado por manos inexpertas, lo lleva al fracaso, al deshonor y la humillación de verse convertido en un barco pirata, listo para sabotearlo todo con su poder, egoístamente navegando por mares débiles y sin sentido.

Nunca pensé que llegaría un día en que defendería así a la política. Con esto me refiero a su esencia, a su sentido más puro, a la representación formal del espíritu humano, al desarrollo máximo de voluntad partidaria y de bien social.

Llegará el día entonces en que las velas se abrirán blancas y radiantes, tensas y bien firmes, para dar paso a un gran buque que busca con ansias ser comandado por un hombre a su altura, un experto capitán, un apasionado corazón y una mente clara y abierta a horizontes olvidados. Ese hombre estará cargado con todo lo que hace falta para poner las cosas en orden, sin temor, sin fallar, porque ese será el camino correcto.

Muy lejos se encuentra esta idea de una revolución o de un caos, para llegar a ella no hacen falta armas ni sangre derramada, lo que hace falta es verdad, responsabilidad, educación y fuerza intelectual.

El nuevo hombre a cargo de la política, debe buscar en el pasado y mirar hacia el futuro, será partícipe de muchas cosas en su contra, primeramente el gran poder de la corrupción. Será entonces indispensable mostrar ideales claros, que transmitirá a una población escéptica, dolida y cansada, pero una tripulación que en el fondo busca un nuevo líder, un hombre donde ver reflejados sus problemas y sus sueños. Nacerá entonces el respeto que habrá de ganarse paso a paso, batalla tras batalla, alentado por su insaciable espíritu de conocimiento y verdad.

Se puede enseñar las técnicas de liderazgo, se pueden aprender las características para llegar a ser un buen líder, pero el líder es innato, nace y no se hace, como muchos creen. Se acabará el representante de un determinado grupo de políticos, que ven en ciertos personajes, el futuro títere de éstos, al cual le dicen lo que debe y no debe hacer.

El nuevo hombre político será aquel que bajo el imperio de su inteligencia, su eficiencia y su temple, logre a través de su propio trabajo y sus propias ideas, el lugar que se propone, y será este quien estará a cargo de un nuevo grupo de hombres que como fieles camaradas avanzarán junto a él, aconsejándolo y no ordenándolo, guiándolo y no dirigiéndolo, porque será ésta la elite de una nueva tripulación que se mostrará firme y decidida por este nuevo mandato, por esta nueva travesía que buscará el bien común de todo un país y no de sectores particulares.

Renacerán entonces viejos ideales olvidados y harán remar a todos para el mismo lado y al mismo tiempo, con las mismas oportunidades y una nueva educación, que complemente lo que se ha logrado hasta hoy, junto con la nueva preocupación cultural, un país más unido en clases sociales, en visión de futuro, en sueños y soluciones a problemas comunes.

No se dejará a nadie detrás, y lo más importante en este punto, es que los fuertes deberán demostrar esa fortaleza siendo benevolentes, educadores y no ayudando gratuitamente a los débiles, sino que enseñándoles como se debe surgir y luchar, transmitiéndoles la pasión a través de los ideales que el nuevo hombre político entablará, sin que estos sean descabellados o absurdos, muy por el contrario, serán éstos los más convencidos de tales ideas. Para esta última idea se deberá recordar que la caridad empieza donde termina la justicia, al tener esto claro no se cometerán errores ni absurdos, porque serán actos justos y claros los que se deberán realizar y no actos de grandeza social ni de utópica solidaridad.

Nuevamente voy a citar a uno de mis grandes inspiradores, Bertrand Russell, quien dijo: “Nadie diga que esto es imposible”; y así será.

En pilares fundamentales se transformarán los intelectuales, científicos y artistas, ya que en ellos encontraremos la pasión que va más allá del valor, hombres que son capaces de no ser detenidos por las más grandes dificultades, y que han demostrado a través de la historia, que son ellos los más fuertes de cada sociedad, y son los que reflejan la verdad de un mundo que los rodea.

Aprenderemos a escuchar y a ser escuchados, con toda la responsabilidad que esto involucra, se acabarán los gritos sordos y los ideales ciegos, porque despertarán todos los sentidos, entregando con esto la tan ansiada tranquilidad que la sociedad de hoy busca, porque se entregará estabilidad y equilibrio en todo orden de cosas.

Tan importante como la salud, será la educación, ya que ambos prevendrán los males físicos, intelectuales y emocionales, creando ciudadanos libres que tendrán por fin luchar por el bien común sin olvidar el individual, por lo que la tarea más difícil será representar a todos y a cada uno de esta tripulación con ansias de navegar hacia mares más grandes, sin temor a las grandes tormentas que siempre habrá, pero para las cuales se estará tan bien preparados que su desempeño será heroico y fiel a su ser y su comunidad, por lo que los peligros no serán otra cosa que nuevas enseñanzas y no tercas decisiones que acarrean tragedias.

Por muchos lados se puede considerar iluso o incluso insensato el llegar a elaborar todas estas ideas, pero no hace falta discutir esto, sino enfocarse en lo que uno debe hacer, y cito a Comte de Marenches, en el libro; Develando el secreto de los príncipes, este hombre, miembro de la inteligencia francesa durante la segunda guerra mundial y asesor de varios gobiernos durante esta guerra, quien dijo que: “hay que atenerse a bien jugar las cartas que se poseen y no con las que se desearían tener”.

Este es el primer error de muchos políticos, y es que a veces son más soñadores que los propios artistas, y con gobiernos en el aire, lo que se traduce en una posterior frustración para todos, al verse caídos de vuelta a la realidad. Para esto es bueno recordar el caso de Argentina, bajo el gobierno de Menem, el caso más cercano, como esos hay muchos más. Países que entregan sin pensar que está fuera de su alcance, y como todo, tarde o temprano se paga, y a veces muy caro.

El nuevo hombre político debe poseer características importantes que lo conviertan en un fiel heredero de una ensuciada tradición, entre estas características aparecerán otras que son importantes tanto para su desempeño social como para la vida de cualquier persona, pero que no dependen estrictamente de él, y como dijo Comte de Marenches: estas son el olfato, la casualidad y la suerte, estas tres sumadas con la importancia de estar alerta en todos los sentidos harán que se puedan aprovechar para bien, y no verse superado y expuesto a éstas.

Cuando digo todo esto quiero recordar las palabras de Churchill; “La democracia parlamentaria es el régimen menos bueno que se pueda tener, a excepción de todos los otros.” Recuerdo esta frase porque es importante reconocer que nuestra forma de gobierno tiene tantos contra, que es difícil manejarlo bien, tiene más dificultades que virtudes, pero son las cartas que nos han tocado, y no podemos fantasear con cambiarlas, sino con hacer lo mejor posible con lo que se tiene y esto implica valor y perseverancia.

sábado 3 de octubre de 2009

Crisis ambiental G8


Paul Krugman, en su última columna en The New York Times, describía a los científicos que investigan sobre el calentamiento global y el cambio climático, como los nuevos Cassandras. Refiriéndose al mito griego que habla de la sacerdotisa de Apolo, quien para conseguir un encuentro físico con ella, le dio el poder de la profecía. Posterior a esto Cassandra rechaza a Apolo y éste en venganza le deja su don, pero con el castigo que nadie le creerá.
Es así como entonces Krugman ve a los científicos de hoy, seres que están prediciendo las terribles consecuencias de nuestros actos, comprobando que ya está comenzando, que ya estamos contra el tiempo, y al parecer el mundo aún no les cree.
¿Qué debemos esperar que ocurra para que nuestra débil conciencia cambie y se enfrente a una realidad que nos costará la existencia?
El pasado mes tuve la oportunidad de estar en la conferencia magistral del presidente de Guatemala, don Álvaro Colom, quien señalaba que no solo están luchando contra el problema de la escases de alimento, sino también y como consecuencia de éste déficit, está ya afectándolos el calentamiento global, con tierras perdidas que ya no producen. Y quiero acá citarlo cuando se refiere a este problema diciendo que la actual crisis, no es una crisis económica, tampoco una crisis ambiental, la real crisis que hay detrás de todo esto, es una crisis de valores y principios. El problema no está en nuestro planeta en sí, sino en el ser humano, falta voluntad, no solo política, también personal.
Aún me extraña que existan personas que no creen que esto esté ocurriendo frente a sus narices, que parecen actuar como personas choqueadas después de un episodio traumante, y no son capaces de reaccionar negando todo cuanto pasa alrededor.
Qué le puede decir esa gente incrédula al presidente de Guatemala, qué le puede decir esa gente al continente africano que solo este año la crisis le costará 240 millones de dólares. Qué podrían opinar éstas personas ante cientos de científicos que prueban que esto ocurre ahora, y que se están reuniendo las máximas autoridades de todo el mundo en diciembre (Copenhague) para ver qué camino tomará la humanidad en esta materia. Lo más probable es que no tengan respuestas coherentes, y volvemos al estado de shock.

En el G8 organizado por Nuevos Líderes y por el CEIUC en la CEPAL el día 30 de septiembre, fueron varios los especialistas que hablaron sobre el tema frente a variadas autoridades, y fueron ellos quienes explicaron de forma contundente cual es el futuro, y qué es lo que se proyecta como efectos.
Lo que más me llamó la atención fue que ya no estamos previniendo los problemas que traerá este calentamiento global, sino que a lo único que se espera llegar, la única alternativa que nos queda, es que no subamos más de 2 grados para el 2015, y es lo que se discutirá en Copenhague el próximo diciembre.
Marcelo Mena planteaba que nos enfrentamos a una triple amenaza; la independencia energética, contaminación y cambio climático. Pero además nos dio la esperanza, dando ejemplos que hoy ya existen en Dinamarca, donde han logrado crear un desarrollo de energía sustentable de manera magnífica, creando un nexo de desperdicios que son reutilizado por otras fábricas para su producción, así, si una hidroeléctrica derrochaba vapor, éste era conducido por tuberías que llegaban a otra fábrica la cual enviaba sus desechos utilizables a otra y así se creaba una red en la cual la eficiencia era óptima y la contaminación mínima.
Por otro lado Alex Godoy, nos mostraba que en Europa ya existía a raíz de todo esto, un cambio en el comportamiento del consumidor, un cambio que afectaba la demanda, buscando estos productos que tuvieran una huella de carbono de menos proporción.
Se han logrado cambios a través de compromisos internacionales, compromisos culturales, de educación y de principios, logrando así una visión holística del problema y encontrando soluciones reales ante la problemática actual.
En Latinoamérica por otra parte, Alex Godoy nos señala como la gran barrera para que esto ocurra, la falta de equidad y protección social, desafíos ya superados por el viejo continente, por lo que pueden incurrir en estos nuevos desafíos de manera eficiente, y con visiones a largo plazo.
Nuestro país, y para que lo sepan los incrédulos, es responsable del 0,2% de las emisiones del planeta, pero debemos remarcar que ocupa el lugar 50 en el ranking de los que más contaminan, dejando así a nuestro país entre los primeros lugares de contaminación per cápita, una situación vergonzosa y grave.
Al parecer queremos jugar con los grandes con políticas de niños pequeños, queremos entrar en la OCDE, y por otro lado no tenemos políticas efectivas que demuestren que estamos en ese nivel, como siempre queremos ser lo que no somos, creyéndonos el vulgar mito del jaguar latinoamericano.
Hace dos semanas se reunió el G20 en los Estados Unidos, donde el presidente Obama dejó en claro su posición frente al tema, logrando en dos meses un desarrollo que no se había logrado en años. ¿Podremos sacar una lección de políticas como éstas, a nosotros que tanto nos gusta copiar lo de Norteamérica? ¿Se atreverán nuestros políticos a crear instancias de desarrollo y creación de soluciones a largo plazo como deben ser en este tipo de situaciones? No esperando los votos sino el bien del país y sus ciudadanos.
La situación es crítica, y no esperemos que el gobiernos nos soluciones los problemas, es una situación que nos afecta a todos y cada uno de nosotros, y está en el ciudadano lograr combatir esta crisis, está en nosotros, en el lector que lee esto, lograr revertir esta situación, es por eso que te entrego a ti lector la responsabilidad, porque es tuya y mía, porque es tu voluntad la que deberá despertar y actuar para lograr el cambio que necesitamos.

Gonzalo Larenas Crichton

Canciller
Nuevos Líderes
www.nuevoslideres.com

lunes 14 de septiembre de 2009

Haití y la mala educación internacional


Cuando se piensa en países como Haití, caemos en la falta de conocimiento de su historia y de su proceder en la historia. Las razones por las cuales este país no sale de su caos y de su pobreza extrema después de 8 intervenciones por parte de la comunidad internacional, y de 20 años de ayuda humanitaria militar además de millones de dólares, son hoy en día identificables.
El problema es el mal enfoque de la ONU, las políticas sobrevaloradas de la OEA y volvemos al mal endémico de nuestra historia; la mala educación. Esta educación no es en este caso producto de un sistema educacional mal implementado, sino de una fuerza que se instaló, arregló las cosas y nunca entendió que el aprendizaje no es hacer las cosas por otro sino enseñar a realizarlas con autonomía.
Desde que la comunidad internacional ha intervenido, Haití ha sido manejado exclusivamente por el poder exterior, y ver hoy, que son los militares de fuerzas de paz extranjeras las que sacan su basura, ver como las elecciones fueron realizadas y organizadas por ONGs extranjeras, darse cuenta de la cantidad de ayuda que reciben, es fomentar la falta de desarrollo y el estancamiento total.
No puedo dejar de recordar un proverbio chino que dice: “regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás por el resto de la vida”. Creo que esta comunidad ligada a la crisis de Haití, no ha hecho otra cosa que desgastarse en entregarle su pescado diario, creando así un país irresoluto, falto de futuro y de visión de país.
¿Por qué no se aplica la misma política que se aplica en los países africanos, en los cuales la ayuda de la ONU ha sido eficiente y de a poco ha ido dando pie para la reconstrucción de países y culturas? Y es acá que hay que dejar claro la razón principal, y es que la organización de estados africanos no tiene la autonomía que si tiene la OEA, por lo que la condición de error es entre los países africanos a nivel continente y en América a nivel país.
Es por eso entonces que la estrategia para trabajar en Haití no ha dado resultado, porque se ha hecho todo y no se ha entregado nada. Es entonces que debemos retroceder en el tiempo y ver qué es lo que pasaba antes, cómo se llego a ser el país más pobre del continente.
Es acá donde aparece la sorpresa, viendo que Haití fue el primer país en América en luchar contra la esclavitud, en criticar y combatir el racismo, y por ser de los primeros que vieron más allá, por ser los que querían pensar como pensaría un país desarrollado, es que fueron aislados, apartados del tiempo, apartados del mercado, fueron vistos como peligrosos y desconfiables, quedando atrapados en su pensamiento que dio lugar al desorden y a la violencia extrema.
Toda esta historia de desorden y caos en la que se calló, dio nacimiento a gobiernos corruptos y dictadores como lo fue el de Francois Duvalier, más conocido como Papa Doc, presidente desde el año 1957 y desde el 64 hasta su muerte el 71 se transformó en dictador, presidente vitalicio, en una elección que mostró 1.320.000 votos a su favor y 0 en contra, este caso de dictadura muestra la poco viabilidad de un régimen atado a las aberraciones de un genocida, que al morir entregó su poder a su hijo de 19 años, conocido como Baby Doc, quien recibió el país más pobre de América y número 1 en analfabetismo.
Cuando conocemos la historia comenzamos a ver las cosas de otra forma, empezamos a entender, y el entendimiento es lo que hace falta en ese país.
En ningún caso digo que todo lo hecho esté mal, muy por el contrario, el actuar internacional era imperante, necesario y ha sido el pilar de este país para que siga existiendo, pero la forma es la que debe evolucionar, pasar de ser los protectores, a ser los que den las pautas para que sean los mismos haitianos quienes reconstruyan su vida, y logren formar la nueva historia de Haití.
En este actuar, nuestras tropas en Haití están desarrollando un trabajo incansable, pasando de protectores a profesores de mecánica, electricidad, panadería y variados oficios que han servido para el paso de una precariedad extrema a una pobreza digna.
¿Cómo crear los cimientos entonces para una nueva institucionalidad regida por haitianos? ¿cómo edificar un estado que no sabe gobernar a un pueblo que ha perdido la visión de futuro y se ha convertido en una sociedad que solo sabe mamar de la ayuda internacional? ¿Cómo entender un país que aún hoy en día, en un mundo cada vez más globalizado no cuenta con un registro civil?
Existen dos alternativas, la buena y la mala, y como muy bien dijo Don Juan Emilio Cheyre en el Seminario Regional sobre la Comisión de consolidación de la Paz de las Naciones Unidas, realizada en la CEPAL, las consecuencias de una permanencia tal y como está ahora, llevará a la comunidad haitiana a revelarse contra el orden establecido, y formando un odio contra las fuerzas extranjeras, a quienes culparan de su estancamiento, al darse cuenta que en 20 años no han avanzado, volverán entonces su ira, y volverán al principio, perdiendo todo lo con mucho costo, tanto económico como humano se ha logrado.
Y voy a seguir citando al general Cheyre quien dejando de lado la complacencia de los demás expositores, señaló que basta ya de teorías, de estudios, hay que actuar, y las cosas son claras, hay que partir con lo básico, esto es, crear una central hidroeléctrica, sin esta no hay energía y sin energía no hay progreso, y por otro lado realizar un catastro de tierras, dividir a quienes pertenecen, a privados o al estado, sin esto la industria forestal no querrá invertir en Haití corriendo el riesgo de no saber donde están trabajando.
Señores, las cosas han cambiado y es hora de cambiar con ella, evolucionar y entregar las herramientas para que este país y las futuras Haití logren también conservar la paz a través del desarrollo del estado y de su población. No basta con preguntarle a las elites que es lo que se necesita, hay que preguntarle al pueblo, hay que entender por qué funcionan de una u otra forma, y analizar el cómo llevar a cabo la reestructuración de la sociedad, a través de su trabajo, de su ejército y no el de más de 30 países como es el caso, de sus policías, de su economía y de sus familias.
Cuando se piensa entonces en países como Haití, nos damos cuenta que el desarrollo va de la mano con una buena estrategia, que la evolución va de la mano con la educación y que el sacrificio conlleva trabajo serio, que dará resultados siempre en la medida que este trabajo se haga bien. No basta con despilfarrar toneladas de dólares para solucionar la pobreza, sino en enseñar a usar la pala y más que eso el pizarrón.

Gonzalo Larenas Crichton
Canciller de Nuevos Líderes Internacional
Santiago, 14 de septiembre de 2009

martes 25 de agosto de 2009

Creo en mi lucha


Levanto mi brazo y con fuerza golpeo mesas de inconscientes, dementes que tratan de administrar vidas que jamás logran abatir. Historia tras historia, fuerza y valentía que enfrenta lo más duro del ser y de la estupidez. Mentes que no se rinden entre cables atorados, pechos que se levantan con orgullo con la voz de otros que jamás intentaron nada, que consumidos por el humo se han ido disolviendo en gargantas sin fuerza y sin vergüenza.

Derramo entonces lo que encuentro en medio de mediocres, intento lo que es real y niego la mentira en boca de cobardes, de mentes que se estancan antes de llegar a los rincones más lejanos de nuestra incomprensión.

Me cansa el olvido, me cansa la poca transparencia de nuestros sentidos, por eso vuelvo a golpear la mesa llena de absurdos, llena de bajeza, de conformismo. Entonces se caen las copas de la intromisión recíproca, de los estallidos ausentes y de los llantos olvidados.

Entender la cordura de la sin razón es algo que no se juega ni se vende, no esperes comprender lo que alejas con tu brazo, no esperes ver a través del sol ni caer en desesperación.

Creo en mi lucha, en mi viaje eterno, en mi pasión y en mis sueños, creo sobre todo en el dolor y en la felicidad, en la alegría y en la pena. Siento porque existo y vuelvo la vista atrás tratando de entender lo que fue y lo que será.

Golpeo entonces por última vez esa vieja mesa, donde solo quedan restos de comida vasos a medio llenar y una vela a medio apagar, ahora golpeo la mesa suavemente, la gente está durmiendo, es hora de irse, apago entonces esa última vela mirando el lugar de reojo, sonriendo.

miércoles 19 de agosto de 2009

La locura de una enfermedad

La enfermedad había avanzado bastante, les di mucha ventaja a los malditos parásitos, abusadores agentes patógenos, ¿por qué no avisan que eran de los grandes? De ser así quizás mi batalla habría tenido otra estrategia, una mejor que arrodillarme frente al WC para vomitar todo aquello que comía, y es que estos malditos no me dejaban nada, ni un rastro de comida, vacío, seco, deshidratado, querían bloquear todas las áreas de alimentación para que mis defensas cayeran derrotados comida tras comida.

Ante tal ataque y sorpresiva decadencia de mis defensas, aplique el máximo rigor de la ley, en este caso el de la bendita medicina moderna, y entonces fui llevado al hospital, tedioso lugar que después de variados antigripales y numerosos remedios que alteraban ya mi afiebrada situación, complicaba mi visión objetiva sobre lo que iba o no iba a hacer. Y entonces ahí estaba, sentado esperando, que me irán a llamar, no se si para mi juicio final o para atenderme, quizás la primera opción hubiese sido más expedita, no sé si hay que esperar que los que estén dentro se mejoren o que uno sea el que se mejore esperando y haya una especie de oxígeno sanador en esas salas de espera.

Mi interrogante fue mayor cuando olvidé mis molestias tratando de adivinar quién estaba peor, qué tenía cada uno de ellos, mis ahora colegas, nos llamaban los pacientes, para mi no hubiese sido tan distintos si me trataban de enfermo, decadente o esa cosa que apenas se mantiene en el asiento… -¡pequeñez absoluta del cuerpo humano, puedes pasar!- creo que entendí eso, fue cuando me apretaban el brazo con sus aparatos, ¿Qué tengo? Un maldito bicho que me come mi comida y que más encima se da el gusto de botarla antes que yo la almacene, ¿Diarrea? Cómo voy a tener diarrea si no alcanza a llegar al estómago, el paro corte estaba mucho antes, el paro había excedido mis barreras policiales y al igual que el nuevo decreto de educación o sobre el impuesto a las bencinas, tenía el tráfico detenido y con escándalo.

Mis pingüinos habían tomado el control de mi situación, podía sentir las bombas molotov, las sillas y mesas bloqueando todo mi estómago, y… bueno el doctor en este lapso ya me había recetado un par de remedios, una sonrisa una hoja con algunos jeroglíficos, quizás si lograra descifrarlo me sanaría como una fórmula mágica. Me acuesto entonces sintiéndome peor que cuando llegué, me dicen que va a doler ¡y no se equivocan!, luego veo una bolsa de la cual cae gota a gota un líquido que me dará la fuerza que necesito, una especie de caballería que entrará por otra área, un desembarco no esperado para estos malditos bichos que esperan ansiosos la llegada de otro bolo alimenticio para hacerse cargo de la protesta y violentarla. Esta vez sería distinto, esta vez el desembarco sería por Normandía.

Despierto por quinta o cuarta vez, quizás más o menos, y veo y las gotas se burlan, así no van a llegar nunca al ataque, las necesito ahora, pero con esa lentitud que asemejaba a todo el sistema que me estaba atendiendo, ¡pero si hasta el suero se demora! Duermo, despierto y estoy listo.

Día número 3, vuelvo a donde empecé, la batalla continúa y creo que tendremos que llamar al ministro a cargo porque esto se torna feo, el lugar, la espera, los colegas enfermos, a esas alturas (im) pacientes, dos horas y adentro, no saben, pero ahora remataban con sus famosos exámenes anti-marcianos, no se si a un extraterrestres le harían tantas cosas como las que me hicieron, viajes en sillas de ruedas, cambios de camillas, ascensores secretos, ya me habían despistado, lograban su objetivo, sabía que por alguna parte la KGB estaba metida en este lío, un envenenamiento profesional, lo tenían todo planeado los muy malditos.

Ahí estaba yo entonces perdido, ¿qué es lo que querían? A estas alturas era muy poco lo que podría esconder, ya que con un sistema hipersensorial podían ver lo que tenía en mi interior, me mostraron todo o la nada que tenía en mi estómago, no entiendo su crueldad, yo ya me había rendido y estaba dispuesto a colaborar, pero ellos seguían, malditos rusos sádicos, nueva inyección y a envenenarme otra vez, exámenes, fotos, sangre y más sangre, tenían todo lo que querían, pero no me preguntaban nada. ¿Me estaban transformando? ¿Me volverían el súper agente secreto que perdía su identidad a costa de perfeccionados químicos? Simplemente me daba lo mismo, no creo destacarme por ser un tipo rudo que aguanta las torturas, prefiero un buen precio y hablar lo que sepa, no me importaba con tal que me dejaran tranquilo, pero ellos no trabajan así, y yo lo sabía, tendría que resistir contra mi voluntad, les conté todo lo que sabía de mí, de todos, conté los secretos de los que me parecían sospechosos, y parecía que no les importaba, para ellos primero el sufrimiento.

Día sin número aparente, pérdida de la realidad absoluta, miedo y desesperación, desnutrición y vómitos convulsivos que no querían acabar, y lo entendí todo, estaban coludidos con mi familia, había algo, ellos le llamaban hospitalización, un doctor peruano que trabajaba seguramente para la operación de la KGB en Chile, un código secreto internacional, un espionaje de tamaño global, y me estaban usando a mí, por mis conexiones inter galáxicas con los malditos parásitos que no me dejaban comer, ¡hipócritas ineficientes que no ven que hacen todo mal! Y entonces me niego valientemente a la hospitalización, firmo mi sentencia y escapo…por esta vez.

Cuando me lanzaron acido en la garganta para posteriormente introducir un tubo por mi boca e inyectarme una droga alucinógena, entendí que me habían escuchado, que ahora se habían enojado y que este era mi fin. Cámaras, movimientos, pelados sádicos que me arrastraban a un sillón, al de los convalecientes o del deseo final… pienso entonces duermo, y caigo en una letárgica tarde que me abandonará en lo más profundo de mis ensueños freudianos.

Creo que ya me habían reclutado, paso final, una suerte de entrevistador psiquiátrico que me informaba de un presente estrés, para mí postraumático, para él, simplemente estrés laboral, ¿Acaso cualquier persona en su sano juicio no tendría estrés luego de ser sometido a las más rigurosas pruebas antes de ser aceptada a contra fuerza por la KGB?, ¿quién no sufriría daños emocionales graves con semejantes torturas infinitas? Claro su rutinaria vida había perdido el sentido de empatía, ya no lo sentía porque era repetitivo, y mientras algo sea tan repetitivo tendemos a olvidarlo.

Entonces problema resuelto, nuevamente bajo medicamentos que me llevan a escribir esta desesperada carta a la embajada de Chile en Moscú, que es donde creo estar, algo así como un viaje inexistente y una nueva vida asumida por mi nuevo yo, un tal Pólipo Vesicular, creo que ese era mi nombre secreto…Así terminaba todo, así escribo entonces mi historia, mi aventura, espero órdenes, pronto volveré desde Rusia con amor.

PD: este mensaje se autodestruirá apenas entienda su contenido.

martes 18 de agosto de 2009

hoy me dejo lo malo me entregué a lo bueno


Hoy me ha dejado una mujer más para el lamento,
y aunque agradezco su gentil afecto
debo reconocer lo que me alegro.

Vuelvo entonces a escribir y de mis sueños a vivir,
renazco entre la gente, la fiesta y otra mujer,
es que ahora son todas actitudes sospechosas,
y de ninguna debo dar explicaciones muy dudosas.

Desato mi zapato izquierdo sin problema,
cuento historias que no he de vivir,
huelo flores que no he de cortar,
y aún queda tiempo para mi.

Hoy me ha dejado una mujer más para el lamento,
pero reconozco que más que lamento es ahorro,
y más momentos para el dormir y el olvidar.

Desato mi zapato derecho sin problema,
calcetín perdido entre ropas,
y sin sentirme culpable de tal dilema
busco otro que calzar pueda.

Hoy me ha dejado una mujer más para el lamento,
Y quien lo diría, soy yo ahora el contento,
Mis amigos, mi guitarra, incluso mi departamento.

Desato mi cinturón sin problema,
es otra cosa el tema,
y si digo que es para el lamento,
debo reconocer incluso el adelgazamiento.

Me ha dejado una mujer más para el lamento,
y no fue el llanto sino la risa,
la que me dio el presentimiento,
que lo que vivo ahora no es resentimiento,
sino al contrario es el comienzo,
de este, mi mejor momento.

martes 4 de agosto de 2009

Imágenes Escritas N°17

Eran las seis de la mañana cuando aparecieron esos extraños versos, escasos y aturdidos, quizás un poco adormecidos.

Humillado ante amores inconclusos, como viejo inmerecido, me burlé y me vengué en brazos de la ridiculez, y sin embargo, gocé y reí como desayuno infantil.

Tras escribir estas desencantadoras líneas y después de una extraña noche, comencé a pensar en las veces que me han dicho de una u otra forma cosas difíciles de explicar, que mi inmadurez entonces llega hasta la cima de la estupidez, y descarnado sigo lamiendo del rocío de la mañana para saciar algo de esa sed antigua, que suele despertar hasta el más necio de los bichos que me rodean. Y como dice una guitarra de alas escupidas por dioses ineptos; ¿Y por qué no se mueren los hijos de puta carajo?

Mitad de celos soñadores entre miradas ya ramificadas, que no pueden volcar su naturaleza al encanto de diferentes bocas, de juegos y miradas, de libertades en la cama. Quién me odie por eso, pues bienvenido el cabrón, que quizás yo le enseñe algo de lo que nunca aprendió. Me distingo entonces del idiota hablador y del romántico soñador, porque creo ser de un poco más lejos, donde busco un alma que no existe y recompenso en mi llegada, hasta la más suave de las venganzas, tras un escupitajo ardiente, creo ser merecedor de mil y una más de esas cachetadas que vuelven siendo amores y corrientes.

Descanso mi brazo entonces sobre la ya pálida luna, y miro enredado lo que alguna vez fue. Quizás no era el momento dije, quizás yo no estoy acá.

Amo pero no sin tiempo, y aunque despiadado avance para miradas burlonas, lloro entre micros vacías para así no volver a caer.

Canto y defiendo al yunque, canto y defiendo mi postura de ser incansable, de soñador infantil, y de lo que peor me defiendo es de amar la impostura y el desamor.